Cuando las relaciones se fundan a partir de las insistencia, perseverancia e ilusión de alguna de las dos partes, desde mi punto de vista, son las que menos éxito tienen.
Porque se trata de posicionar al otro en un altar, allá en lo alto para poder asombrarnos de su grandeza. Pero esto no hace mas alimentar el ego y que la relación sea desigual, que cuando quieras elevarte para ver aquello que te hipnotiza tu ‘amor’ impida que llegues a su nivel, o que te des cuenta de que ese brillo que te cegaba no era mas que una luz artificial…
En otras palabras, es una relación que se funda en arenas movedizas, donde encontrar la estabilidad pude ser una tarea compleja y dolorosa.
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